“The reason birds can fly and we can't is simply that they have perfect faith,

for to have faith is to have wings.”

Peter Pan, J.M. Barrie


2011-11-26

La Falda Rosa

   -¡Lucía!-aulló mi hermana a un minúsculo pelo de mí. Me tapé las orejas con ambas manos, cerrando un ojo y arrugando mi nariz.
-¿Qué quieres, Marta?-gruñí.
-¡Buenos días, hermanita!-dijo ella, con voz cantarina, alejándose dando saltitos rumbo a la cocina.

  La leche estaba demasiado caliente, y terminé de desayunar con la lengua quemada. Marta y yo corrimos al baño en estampida, dando empujones por entrar primero al baño.
-¿Me dejaf tu fffalda rofa?-me preguntó, con la boca llena de pasta dental.
-No. Hoy me la voy a poner yo.-mascullé, esperando en el pasillo con impaciencia.
-Eff menfira, lo haf dixo pofque te la he pedido.-acusó ella, señalándome con la boca aún llena de pasta dental.
-Di lo que quieras.-dije, bostezando.
-¡Cruel!
-Estúpida.
-¡Malvada!
-Sapo pestilente, acaba de una vez, por Dios.-añadí, irritada.
-¡Se lo diré a mamá!
-Bien.
-Bien.
-¡Bien!-le grité, mirándola con provocación. No acabó bien para ninguna.

  Marta me lanzó una mirada de odio y salió corriendo para llorarle a mamá. Yo me quedé ahí, de brazos cruzados, terca. Nuestra madre nos castigó a no salir aquella tarde. Nos cayó una gran regañina, y salimos galopando de casa, con las mejillas rosas y un tenso silencio de por medio.

  La falda se quedó en mi armario.

  Llegamos a clase tarde, resoplando y coloradas por la carrera. La profesora nos echó al pasillo a meditar el concepto de la “puntualidad”.

  -Eres una inconsciente. ¡Mira que decirle a mamá que no te dejo mi falda! ¡Ya sabes lo que pasa cuando se entera de nuestras pequeñas discusiones! ¡Salimos las dos perdiendo!-gruñí, frunciendo el ceño.


-Y tú eres una egoísta. ¿Dónde está tu falda, eh?
-Es de mi posesión, la compré con mis ahorros y me pertenece. Puedo hacer lo que quiera con ella.
-¡Todo menos prestársela a tu hermana! ¡Parece que no me quieres!-susurró Marta, poniendo esos ojitos de cordero degollado que hacen a una sentirse culpable.
-¡Oh, no! ¡Eso no!-exclamé, cerrando los ojos.-¡Esta vez no vas a salirte con la tuya!
-Pero si en el fondo tú me quieres, Lucía. No puedes negarlo.-añadió con voz dulce, dándome un beso en la mejilla.
-No sigas.
-¿Por qué?
-Por favor, Marta, para.
-Mírame a los ojos.
-No
-Mírame, hermanita.
-No quiero.
-Sí que quieres, Lucía. Sé que tu corazón es tierno en el fondo.

  -Lo siento. Mañana te dejaré mi falda rosa. Te quiero muchísimo, hermana mía de mi alma. ¿Contenta?-murmuré, desesperada. Intenté sonreír.
-Gracias, Lucía. Es muy bonito por tu parte.-sonrió, resplandeciente.

  Al día siguiente, mi falda rosa se quedó en el armario. Y el siguiente, y el siguiente.
-¿No te vas a poner nunca mi falda? ¿Esa que tanto adoras?-pregunté un día a mi hermana, curiosa.
-No, gracias. Si en el fondo no me gusta. ¿Me dejas tu vestido azul?


2 comments:

  1. Como la vida misma ! no sé a que me recordará....
    Muy bonito !

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  2. Oso politta nahia!
    Ez dakit nondik ateratzen duzun idazteko astia...Tuentia,etxeko lanak, euskara batzordea, dantza...
    Nik naikoa dut pianoa jo, etxeko lanak egin eta bilerekin... GERO BLOGEAN JARTZEKO ISTORIOAK ASMATZEKO!
    Eta gainera irakurri+azterketak...Ezinezkoa zara, neska!
    Oso istorio polita! Eta erreala...Ni eta nire anaiaren artean gertatzen direnak baina nere kasuan bera fastidiatzeagatik!!!
    Bueno, ondo ibili

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