“The reason birds can fly and we can't is simply that they have perfect faith,

for to have faith is to have wings.”

Peter Pan, J.M. Barrie


2014-12-09

Viento



     Con los ojos cerrados, sólo sentía viento. Viento helado que  entraba de polizón en mi ropa y  jugaba con mi pelo. 

  Aquel viento no hablaba, y tampoco mentía. Portaba secretos y los golpeaba contra todo hasta que se debilitaban y se perdían en la eternidad.

  Siempre pensé que los lugares altos eran peligrosos, pero realmente lo peligroso hubiera sido volver al nivel del suelo. Sin embargo, sobrevolando las absurdas vidas humanas, en mi propia burbuja de claridad, me di cuenta de que todo en lo que había creído era ficticio. Los amigos, los estudios, el trabajo, el dinero, el amor... ¿Qué son sino frases hechas que nos inculcan para crear un ideal de felicidad irreal?


  Negros pájaros recortaron sus siluetas contra el cielo encapotado. Volar, qué maravilloso debía ser... Desafiar al viento, atravesar tormentas, elevarse libre en una noche estrellada. Y yo estaba ahí, anclada al suelo, sin poder escapar de los demonios que libraban destructivas batallas en mi mente. Resultaba fascinante la idea de saltar al vació y sentir el mundo plegarse a mi alrededor. 

  Cuando miré las aceras que bordeaban los grises edificios y eran transitadas por diminutos paraguas, comprendí que todo era una gran mentira. Nada es lo que dicen. No entendemos nuestro mundo, y por ello nos aferramos a lo que creemos saber. 

  Yo sólo creo en la muerte, y no deja de ser algo que mi limitadísima mente jamás entenderá hasta que exhale mi último aliento, y entonces quizá sea demasiado tarde. 

  Nunca sabré qué hubiera pasado si hubiera saltado al vacío. ¿Y si despertase de un profundo letargo? Lo único que sé es que por mucho que alguien pueda hacerme callar, jamás silenciarán mis pensamientos, pues irónicamente son lo único que considero real. 







2014-12-04

Sonrío miel


 

  Sonrío miel. 

  Me pierdo entre las mantas y sonrío miel. Esto va de duendes de orejas puntiagudas, de cosquilleos en los pies y de mariposas que no duermen nunca. Arrugo la nariz respingona sin dejar de sonreír miel. 

  Juraría que mis pecas corretean y bailan. La ventana destila hilos de luz, y me acerco de puntillas. El gato ronronea y se estruja contra mi tobillo al pasar. Juego con él. Es una bola peluda que rueda y rueda hasta que se queda dormida y suspira en sueños. Poso mis manos en el alfeizar de la ventana y pierdo la mirada mientras se me cierran las pestañas como a un niño pequeño que dice que no quiere ir a dormir. 



  Abro los ojos al borde de dejarme llevar por el sueño y observo a la gente. Se enroscan las bufandas, beben cafés humeantes, cenan tanto que se sujetan el vientre con las manos como si fuera a escaparse botando...



  ¿Quién ha apagado la luz? Separo lentamente los párpados y veo a familias que ríen o discuten, parejas cogidas de la mano, amigos que bromean y comparten secretos, se abrazan y se besan, niños jugando hasta estallar en lágrimas, ancianos solitarios que alimentan a las grises palomas...



  Me rindo. Me hago diminuta en la penumbra. No necesito ver para sentir. Percibo el calor artificial que abraza, el canto del viento al ulular,  las risas, los silencios, los coches en pleno ronroneo, la suave bata que acaricia mi piel, el delicioso sabor a chocolate caliente en el paladar, esa misteriosa melodía de piano, el sonido de la televisión desde la sala de estar...

  Y, también en sueños, sonrío miel. 




   


2014-11-12

Universe





   Al son de los laúdes veo pasar las estrellas. Noche tras noche, escuchando dulces cuentos de maleficios y dragones, que al despuntar el alba parecen demasiado lejanos.

pain - image
  En mis ojos brillan delirios nocturnos, y me pregunto si la luna se ríe de mis pies en la tierra. Son tan mágicos los cantos abrazados por la dorada hoguera, que en los bosques azules de las montañas veo escamas y alas. Miento, las busco.

Lilith of moon
  No tengo doncella de ojos de zafiro ni mapa del tesoro, pero sí tengo  pluma y tintero, y ambos me sobran para escribir lo que no veo. Qué intrincada es la mente, qué altas son tus torres...

  La corona descansa polvorienta en el plateado fondo de la más oscura laguna, custodiada por sirenas, y mi pensamiento vuela a sus perdidos destellos, allá en el cielo.  Recuerdo el perfume de la poción del olvido.

  No estoy loca, soy la pionera de una ciudad en ruinas al otro lado del cristal de Alicia. Ella sólo ve su reflejo, yo veo escaleras de marfil que atraviesan las nubes e imaginan. 

  Felices despertares.



  

2014-11-05

Explosión

Fire on the sky
 

Millones de historias corren por mi mente. Oigo voces lejanas que me hablan, ríen, lloran y callan. Pero, ante todo, oigo el feroz retumbar de mi pulso, ese reloj que marca el tiempo detenido.


 Cada partícula de mi cuerpo vibra y chispea, a la espera de una descarga eléctrica inminente. Las palabras ya no sirven, se distorsionan en el aire. ¿Quién dijo aquello de “borrón y cuenta nueva”?


Untitled
 La lombriz se arrastra y pide perdón, pero ya es tarde. Todas las esperas, las promesas rotas, las mentiras y las lágrimas pesan más que sus palabras vacías. Sé que es la única opción, y sin embargo en el fondo lo único que deseo es olvidar y creer que un nuevo comienzo es posible. Pero entonces recuerdo aquel día en el que deseé que el mundo se quebrara, aquel primer día de muchos. No hay nada peor que renunciar a aquello que te hizo renunciar a todo.


 Por un diminuto instante imagino qué pasaría si fingiera que todo está bien. Es una locura, todos piensan que es mejor así, que debo pensar en mí… Sin embargo, siento una fuerte necesidad de echarlo todo por la borda y que me de igual. Realmente, me es indiferente hacerme daño una vez más.


Untitled  ¡No! No puedo hacerlo. No esta vez. Debo ser fuerte y tener conciencia de que esto es lo mejor. Debo recordar todo el sufrimiento provocado, el ardiente dolor y la impotencia de no ser correspondido, de haber sido utilizado tantas y tantas veces. Revivo cada golpe, cada traición y cada lágrima arrancada, y un ácido calor florece en mis mejillas. Mi sangre hierve y borbotea, y mis uñas se clavan en mis puños cerrados.

 El temblor se apodera de mi cuerpo. Llamaradas de ira prenden mi piel, y el humo se enreda a mi alrededor. Oigo sus absurdas explicaciones a través de una película de pólvora, y mis gritos se abren paso en sus mentiras al mismo tiempo que todo salta por los aires en una explosión demasiado tiempo contenida.


*Stressed*




2014-11-03

El Bosque

  
Forest
 
   Hacía frío. El aire era un papel en blanco. Frente a mí se extendía el Bosque.

  Si no has oído hablar del Bosque, considérate afortunado. Incluso leer su oscuro nombre es mal presagio. En cuanto tu voz interior lo pronuncia en silencio, una siniestra presencia se apodera de tus pensamientos. Algo cambia dentro de ti, y un oxidado reloj comienza a marcar tu cuenta atrás. Oh, lo siento. Has caído en la trampa. 
Cider🍇

  Yo no sabía por qué estaba allí. Recordaba haber atravesado un campo azul, paso tras paso, sintiendo el helado viento clavarse en mi piel. Aquel inquietante viento a favor que a veces elevaba mis pies unos centímetros, y me susurraba palabras indescifrables al oído. En ocasiones, había llegado a sentir al viento acariciando mi cabello o rozando las yemas de mis dedos. 

  No sentía nada. Y me gustaba. No tenía que pensar, ese algo que me guiaba lo hacía por mí. Una vez incluso me sorprendí tarareando una canción que no había escuchado nunca, y sin embargo me sabía a la perfección. Era como un juego de niños en el que yo era la delicada muñeca de sonrisa inocente. 

...Snow White...

  Al llegar a la linde del Bosque, el viento amainó de golpe, y yo me derrumbé sobre un lecho de blandas flores como si fuera una pluma mecida por el viento. El Bosque era tan sombrío, tan fascinante, tan hipnótico... Miles de ojos me miraban desde la penumbra, ojos impares que relucían cual rubíes. 

  Desde los árboles de copas retorcidas, llegó a mí una dulce nana. No era una voz, ni siquiera la escuchaba, simplemente vibraba y revoloteaba dentro de mí. Mis pestañas se enamoraron, y ascendí a un sueño tan lejano que me perdí.

  Cuando desperté, sentí un curioso picor en las raíces, y a lo lejos te vi a ti, dormido sobre un lecho de flores. 

Dark
 

2014-10-01

Penumbra



  No sé por qué estoy aquí. Ni siquiera recuerdo haber venido. Lo único de lo que estoy segura es que no debo tener miedo.

  Intento moverme, pero mis músculos no responden. Una potente fuerza me arrastra hacia abajo, hacia la oscuridad, y caigo lentamente como una mota de polvo. Me siento pesada, como si estuviera encerrada en un esqueleto de porcelana. 

  Una nítida imagen es proyectada en mi mente. La de una niña con un vestido blanco cuyo rubor resalta  sus mejillas carnosas. Está muy emocionada, su mirada verde brilla de ilusión, me aprieta la mano con fuerza y me llama "mamá". Me siento feliz por poder hacerla dichosa, pues su sonrisa me impide estar triste, es así de sencillo. Subimos al gran barco bajo el deslumbrante cielo azul. Cuando zarpa, vemos alejarse el verdor de la tierra para perdernos en un infinito mundo de olas y perfume salado. 

  ¿Están ahí mis dedos? ¿Mis piernas? No los siento. Trato de imaginarme pero no sé dónde empiezo ni dónde acabo. Es como si no fuera más que un vacío que flota en la nada. Es una sensación extraña, al igual que inquietante.


  Abro los ojos. Sólo se escuchan los crujidos de la madera por cada violento balanceo. No veo más que oscuridad. Me incorporo, pero me paro de golpe al sentir un agudo pinchazo en la sien. Me encuentro mareada. Camino haciendo eses hasta la puerta del camarote y la abro sin hacer ruido. Percibo un inusual olor a... ¿barbacoa? Vendrá del salón comedor. 

  Todo me da vueltas. De pronto, un grito me hace dar un respingo, interrumpido por un horrible silencio. Otro grito.¿Qué ocurre? Doy dos zancadas hasta la litera de la niña del vestido blanco, y la despierto con una leve sacudida. Ella protesta y gruñe, pero hago caso omiso y la saco en brazos del camarote. 


  La cubierta está abarrotada de gente asustada que corre en todas las direcciones. En la planta más alta, allá donde el mar no llega, arde un terrible incendio. Las llamaradas florecen a cámara lenta y crean un aura hipnótica. Es de noche, pero los hilos plateados de luz que surcan el cielo iluminan una temible tormenta que se cierne sobre nosotros. La fría lluvia cae a cántaros sobre el enfurecido oleaje, el viento azota con rabia el barco y se lleva todo aquello que está en sus manos. Los brutales truenos retumban en la inmensidad de la oscuridad, y las negras olas como edificios arremeten contra la estructura de la embarcación, llevándose consigo a todo aquel que alcance, que se pierde bajo la furiosa   espuma. El agua se cuela por doquier, y se filtra al interior del navío. Una explosión de luz nos ciega, y al abrir los ojos nos encontramos con los destrozados restos que arden en consecuencia del feroz rayo, precedido por un trueno titánico. 



   Las últimas luces se apagan, y nos sumimos en una completa oscuridad. Entre las sombras, distingo una enorme silueta que se dirige directamente hacia nosotras. Es demasiado tarde cuando mis ojos se acostumbran a la penumbra y visualizan la gigantesca masa de agua que nos arrastra a lo más profundo del mar.

  

  

2014-09-22

Lady Rainbow



  No. Sé lo que estás pensando. Y no. No voy a empezar a contarte un cuento maravilloso junto al mar. Esta vez no. Supéralo, ¿vale?  

  Será un día soleado. O... no, mejor un día lluvioso de esos en los que serías feliz haciéndote una bolita bajo las sábanas para siempre jamás. El despertador ha interrumpido de golpe el mejor sueño de tu vida. Tienes un sueño atroz, tu pelo ha decidido plantarle cara al peine, te ha salido un horrible grano en la nariz y hace un frío de perros. No, no es un día diez. 

  No encontrabas el paraguas, por lo que has salido corriendo un minuto antes de las siete y media y, cuando has pisado la parada, el autobús ha cerrado las puertas y se ha reído en tu cara. Además de jadeante y frustrado, estás empapado de pies a cabeza, tanto que si te zambulleras en aquel charco de allí, mojarías el charco. 

  Arrastras tus entumecidos pies hasta el portal de tu casa, y al palpar el bolsillo interior de tu cazadora caes en la cuenta de que las llaves que deberían estar ahí, no lo están. Estupendo, gruñes, el único día del mes en el que mis padres no están en casa. Bueno, sé positivo, al menos tienes unas cuantas monedas para el autobús de línea que pasa en veinte minutos. Vuelves a la parada exhibiendo tu mejor sonrisa suicida y ni siquiera te molestas en refugiarte de la lluvia, ya forma parte de ti. 

  Percibes tras el manto de lluvia la cálida luz de una heladería que acaba de abrir. ¿Quién compraría un helado con estas temperaturas?  ¡Es de locos! Sin embargo, te acercas movido por la curiosidad y por simple aburrimiento. 

  La puerta es amarilla, y un educado letrero adornado con el dibujo de una rosa te da la bienvenida. El local está pintado de verde lima, las mesas son redondas y blancas, y los asientos parecen de lo más cómodos. En el techo cuelga una peculiar lámpara de araña que proyecta destellos plateados en una decena de jarrones de cristal repletos de todo tipo de flores que aportan un toque colorido a la estancia. En el mostrador se aprecian delicias heladas de toda clase: queso y mermelada de frambuesas, chocolate noir con miel y esencia de canela, dátiles y crema de menta...

  -Buenos días, ¿qué desea?
Un amable anciano te sonrié tras el cristal al que te has quedado mirando embobado. ¿Qué diablos ha pasado? Has entrado en la heladería sin darte cuenta dejando un rastro de agua a tus espaldas. Consultas tu reloj de muñeca. El autobús de línea debe de estar a punto de aparecer entre la lluvia. Te dispones a decir algo totalmente estúpido y a salir disparado cuando tu mirada se encuentra con un helado en especial que atrae tu atención. El "Lady Rainbow". 
-¿Qué sabor es?-susurras ensimismado.
-No es un sabor común.-dice el anciano, con un misterioso brillo en su mirada gris.-Es algo totalmente diferente. Algo...mágico.



  La lluvia arremete con fuerza contra los cristales. Sobre los tejados de los edificios, ha aparecido una fina línea de luz. Sientes que la ropa ya se ha secado, y el rubor ha vuelto a tus mejillas al mismo tiempo que el dulce calor a tu cuerpo. Hace tiempo que ha llegado el autobús rojo. Pero no había nadie esperando. Las calles están vacías. Un paraguas rosa hace cabriolas en el aire por el fuerte viento. Todo el mundo duerme o finge estar despierto delante de unos libros. Todo el mundo, menos la extraña persona que se encuentra en una heladería con los ojos cerrados frente a un recipiente vacío de helado mágico. 







2014-09-15

Anna Bécker


  

  Siempre pensé que todo el mundo tenía una historia. Y así es, pero no de esa forma. Creía que todos teníamos un objetivo, algo importante que hacer en la vida. Cenicienta tenía que perder un zapato de cristal para que el amor de su vida la pudiera encontrar. Pero, ¿y si la Bella Durmiente no hubiera recibido aquel beso? ¿Y si nadie hubiera dejado una manzana en la mesa del Olimpo con una nota que dijera "Para la más hermosa"? ¿Y si Alonso Quijano no hubiese abierto aquel libro de caballerías que lo trasladó a la locura?

  El viento ululaba al arañar las negras ramas de los árboles. Las nubes proyectaban espectros en los muros de cemento. La blanda tierra alfombrada de musgo se hundía bajo mis pisadas. Anna Bécker. No sabía quién era Anna. Ni siquiera la había visto nunca. Me pregunté cómo sería. Quizás fuera una chica morena de ojos verdes, cabello almendrado y sonrisa tímida. O puede que una  pelirroja con inocentes pecas, rizos rebeldes y voz cálida. Podía haber sido una gran pintora, una soprano deliciosa, la más inteligente de su clase...

  Sin saber el motivo, había llegado a sentir un gran afecto por la misteriosa Anna. Fuera quien fuera, estaba segura de que había sufrido por amor, discutido con sus padres, reído, llorado, suplicado, perdonado, odiado, abrazado... Seguramente le gustaran los dulces, el verano, las Navidades, la música, las tardes en buena compañía... Pensándolo bien, habría tenido mucho en común con Anna Bécker, quizás incluso hubiéramos llegado a ser íntimas amigas.  

  Pero, ¿habría sabido realmente Anna ser feliz? ¿Habría tenido su propia historia? ¿Habría vivido junto a las personas indicadas? ¿Habría sabido apreciar aquello que la hiciera dichosa? Tantas preguntas para ninguna respuesta...

  Dediqué una tierna sonrisa a Anna, introduje las manos en los bolsillos y di media vuelta. Me alejé con la mirada perdida en ninguna parte cuando el plateado disco de la luna roció de noche la lápida de Anna Bécker, mientras yo me preguntaba cuál había sido su historia. 

2014-08-18

Noche de hadas



    Es una noche azul y cristalina. Los árboles suspiran en sueños, al proyectar sombras tristes en la arena. De sus ramas cuelga una maraña de lucecitas multicolor que se balancea con la tibia brisa de agosto. Se escucha a lo lejos el ronroneo de las olas que humedecen la arena. Las estrellas brillan con fuerza, más cerca que nunca, tanto que casi te hacen cosquillas. 

  La música a todo volumen compone el ritmo de los latidos de tu corazón. La gente se mueve a cámara lenta a tu alrededor. Bailan. Se dejan llevar como ropa de colores mecida por el viento. El tiempo se detuvo con la primera canción. La noche es larga y las personas se transforman en gatos nocturnos que merodean por tejados ajenos. Nadie conoce a nadie, pero no importa. Es una noche de hadas y todo brilla con luz diferente. 


  Buscas entre las personas, buscas sin saber qué quieres encontrar. Conoces las melodías pero no las letras, tarareas sin comprender porque nada importa, porque es una noche de hadas. Las hadas sonríen, cruzan miradas, encienden las alas, y tratan de que esa noche mágica sea especial. Pierdes la mirada en la eternidad, en las sombras, en los gatos que acechan entre los árboles. Te pasas la mano por el cabello cuidadosamente peinado, y una luz diferente ilumina tu mirada perdida. Sólo quieres ser un hada y bailar hasta que caiga el telón y los gatos se dispersen y vuelvan al calor del hogar. No quieres que termine nunca y elevas la voz entre todas las demás cuando suena tu canción preferida del verano. Es tu momento, el que llevas esperando toda la noche, corres con una sonrisa inesperada que se te olvidó pintar, te subes al escenario y bailas entre luces deslumbrantes, porque es una noche de hadas y nada importa. 

  Y, mientras asciendes al cielo, aleteo tras aleteo, sientes la electricidad que chispea en tus venas, corriente de estrellas y Universo, tan duradera como un parpadeo y tan eterna como el mismísimo infinito. Porque es una noche de hadas. 







2014-08-08

Una historia cualquiera


  Esta es una historia cualquiera, escrita en una habitación cualquiera, escuchando una canción cualquiera. No es un relato con caballeros y espadas, legendarios dragones y doncellas tristes. No es un viaje a un reino de fantasía, ni un enigma de secretos y mentiras. Esta, queridos lectores, es y será siempre una historia cualquiera. 

  Comienza con una niña cualquiera. Nace, ríe, llora, aprende. Cada tonalidad de cielo es nueva para ella. Crece en el jardín de su casa entre flores y sueños. Siempre es demasiado pronto para dormir y perderse las estrellas y las luciérnagas. Se refugia de la hora de cenar en la caseta de madera entre las ramas de un viejo roble. Desde allí contempla las nubes que se deslizan sin prisa muy lejos de ella, los bosques mágicos que se extienden en la penumbra, los petirrojos que revolotean, los sauces mecidos por el viento... Esa es su nana de buenas noches. 



  Cuando el sueño la acuna, unas dulces manos la elevan y la conducen al amparo de las sábanas, donde se despierta fascinada a la mañana siguiente y corre a contárselo a sus padres, que cruzan miradas tiernas y sonríen. "Bendita infancia", susurran entre ellos. 


  Los años transcurren, y ella sabe que no hay manos mágicas sino mentes inocentes. Ahora la caseta siempre está vacía. Ya nadie fantasea con mundos paralelos ni hadas ni hechizos. P
ero, todos los jueves a las ocho en punto, ocurre un hecho insólito bajo el viejo roble. Una chica de piel blanca y  cabello castaño se sienta apoyada en el grueso tronco y escribe las cosas que pudo ver, sentir y escuchar a través de una niña que soñaba con volar a lugares lejanos. Son historias reales vividas con los ojos cerrados, claras y nítidas a ojos de una chica cualquiera. No necesita hablar, ni siquiera respira a veces, se conforma con revivir los instantes de cuando era libre de imaginar su propio mundo, un mundo en el que no le ha tocado vivir. 




2014-07-20

Tinta

  

  Mis irises vibran y chispean. Las tristezas cristalinas caminan por mi mirada vacía. Se acunan en mis pestañas húmedas, y saltan. Corren por mi piel blanca. Acarician la curva de mis mejillas, y juegan con sus pecas solitarias.  Empapan la comisura de los labios torcidos. Se pierden en el horizonte de mi cuello, dejando un rastro estrellado. 


  Son tinta de colores que corre por mis venas, burbujas de sueños que rompen el silencio, la verdad detrás de cada cuento, una canción sobre magia jamás escuchada. Tinta que recorre tu cuerpo, que cosquillea, tinta que enamora y entristece al leerla. La tinta robada del calor de un fugaz beso, de las manos de un bebé, de una tarta que sabe a menta. Tinta que recorre mis yemas perdidas, tinta que se disuelve en el impacto de una lágrima, tinta que recuerda a un aroma amargo de tiempos pasados, tinta que pronuncia curvas alargadas en cada letra, tinta que se acaba y remolonea. Tinta que destruye, tinta que unifica,  tinta que deja huella y que baila al son de las estrellas púrpura. Tinta que narra recuerdos, sentimientos y anhelos. Tinta que se olvida, se consume y se transforma en cenizas de ave fénix.Tinta que define a la persona, tinta condenada...Tinta eterna.


2014-06-01

Lluvia


  Atrapada en esa jaula azul eterna, pasan las canciones y miro por la ventanilla del autobús. Veo las casas pasar, los árboles húmedos, la plateada acera, la lluvia correr en el cristal y las personas perdiéndose en las sombras. Recuerdo aquella noche triste, mecida por la música, los disfraces y los colores. Aquella noche en la que las palabras se cruzaron y algo nuevo comenzó a brillar.



  En los reflejos de los escaparates veo las tardes en las que se para el tiempo, las miradas penetrantes, las sonrisas sinceras y las risas bajo la lluvia. Veo las hojas cayendo al son del tiempo, tiempo que vuela y se estremece. Tiempo que transforma los silencios en instantes perfectos que guardar en el álbum de los recuerdos.



  Hay sueños que no son sueños, noches que no son noches y personas que no son personas, sino números flotando en un cielo sin nubes. Fechas que nunca olvidaremos porque nos hacen sentir especiales. Felices sueños, mundo.

2014-05-15

Begirada

My bed 

Atzo goizean euriaren doinuarekin esnatu nintzen. Leihoa zabalik zegoen, eta haize eztiak hotzikara eragin zidan. Kalea gris kolorez jantzia zegoen, eta zeruak, hodei beltzak eta haratago, urdin elektriko zirraragarri bat erakusten zuen. Giroa oso hezea zen, eta horren epela, norbaitek besarkatzen ninduela zirudiela.


 Esnatu aurreko ametsa oraindik azalean sentitzen nuen. Ez zen amets bat soilik, nire barruan “zerbait" arraro hura mugiarazten zuen sentimendua zen. Jada esna nengoen, baina nire pentsamendua gela ilun hartatik oso urrun zebilen, loaren mundu sakonean galduta. Eta ez zuen bertatik alde egiteko asmorik.

Autumn Tree


 Udazken kolore biziek  zuhaitzetako hostoetan dir-dir egiten dute. Zerua urdin dago, eta kotoizko hodeiek astiro igeri egiten dute bertan, beltxargak bailiran. Nire irria urrun entzuten dut. Denbora geldirik dago, ez dut inora joan behar. Pauso bakoitzean hegan egiten dut.


Ez dut beste inon egon nahi.


Wonderfull *-*  Usain gozoa datorkit nonbaitetik. Zuhaixka urrekara bat zeharkatu dut, usainaren norabidea jarraituz. Kilimak egin dizkit. Beste aldean, hondartza zuri bat dago. Oinetakoak erantzi ditut, irribarre amaigabea aurpegian, eta lasterka uretara abiatu naiz. Olatu epeletan murgildu naiz jolasean. Urak zapore gozoa du.  Ur azpian, mundu urdin batean, begirada orlegi batekin egin dut topo. Begirada sakona, liluragarria eta magikoa. Bihotz-taupadak izoztu dizkidan begirada. Bertan geldituko nintzateke betirako, begi ninietako kaiolan uzkurturik. Ametsak diren orlegi tonu desberdinak kontatzen. Eta noizbehinka, ezkutuan,  nire begirada maitea utziko nuke azpian duen irribarre zoragarrian kulunkatzeko.



  Begiak kliskatu nituen. Euri -jasa itzelak kolpatzen zituen teilatuak eta blai eginda nengoela konturatu nintzen. Leihoa bizkor itxi nuen. Haizearen txistuak zuhaitz beltzen adarrak bulkada bortitzekin astintzen zituen. Irratia piztu nuen, eta dutxa hotz bizigarri bat hartu nuen Caravan" abestiaren erritmoa jarraituz. Ondoren,  nire gorputza toaila leun batez bildu nuen, gozoki baten gisa. Bost minutu inguru eman nituen armairuari so, arropa egokia bilatzen. Baina oso berandu zelaz ohartu nintzen, eta harrapatu nituen lehenengo gauzak jantzi nituen. Gosaldu gabe irten nintzen kalera, arnasestuka, masailak gorri-gorri nituelarik. Ilea oso bustia nuen arren, hamar segundotan arropa guztia horrelaxe nuen, eta ez zen nire lehenengo dutxa hautematen. Uste dut ez dela beharrezkoa aterkiak gustuko ez ditudala esatea.


 Kalea lasaitasunez gurutzatu nuen, inguratzen ninduen txaparroia jada ahazturik. Ezin nuen amets hura burutik kendu. Udazken koloreak, hondartza zuria, itsaso epela eta gozoa, begirada orlegia… Neurea sentitzen nuen begirada misteriotsua. Oso arraroa iruditzen zitzaidan, baina betidanik ezagutuko banu bezala zen. Gardentasun orlegia distira urrekarekin. Egun gris hartako ortzadarra.


 Orlegian pentsatzen nuen bitartean, auto bat ziztu bizian igaro zen nire ondotik eta ur marroiko olatu nazkagarri bat etorri zitzaidan gainera. Madarikazio bat utzi nuen ateratzen, haserreak jota. Minutu batzuk igarota, ezer aldatzen ez zela ikustean, bideari berriro ekin nion, garaiz iristearen esperantza guztiz galduta. Denda batean nire islada begiratu nuen, izango nuen itsura penagarria hobetzen saiatzeko asmoz, ahal zen neurrian. Blai egindako neska nekatu bat ikusi nuen, ilea nahasita eta arropa guztia lokatzez beteta. Ez nekien barre edo negar egin, eta botak arrastatuz urbildu nintzen. Eta, kristalaren pauso batzuetara nengoenean, harrituta gelditu nintzen. Kizkur ilunen azpian, begi handi eta orlegi pare batek zur eta lur begiratzen zion neska galdu haren begiradari.
                                                     
                            Amazing
 

2014-03-24

Mi jardín de las flores de luna



  Escucho las risas de los ángeles, los que susurran el destino en palabras de cascabel. Caen las sombras en mi jardín de las flores de luna. Las luciérnagas se encienden en el prado azul, eclipsando la timidez de sus primas celestes. ¿Escuchas el tintineo de la brisa plateada? Enreda mis mechones juguetones, los riza, me acarician. Las mariposas nocturnas despiertan y aletean, suaves como nubes relucientes, con sus alas de Universo. El cielo está en calma, reluciente. Me pregunto si habrá otra mirada como la mía que se pierda en el fascinante océano que nos atrapa. Me siento pequeña, una frágil muñeca de porcelana, un junco movido por el viento. Y me encanta. 

  Es la hora de los secretos, los sueños en vela, el silencio y... la magia. Magia que nadie ve, que nos esquiva, que brilla en las sombras y de dulce ambrosía delira. Cantan los viejos sauces que un día en el pasado, la magia no se ocultaba, que vivía, merodeaba por doquier sobre un presente perfecto de cuento de hadas. Los dragones orgullosos surcaban los cielos presumiendo de los destellos de su apasionado fuego. Las ninfas, náyades, hadas, sílfides y sirenas yacían en sus fuentes, ríos, bosques, lagos y playas, de serenidad perturbadora, mostrando su sublime belleza hechizante, de sonrisas que envenenan como ponzoña. Las princesas suspiraban en sus torres, a la espera de un amor verdadero que las hizo eternas entre pétalos y sangre. Los dioses hacían eco de su grandeza a lomos de hermosos corceles alados, sembraban el caos y dejaban huella de sus fatales errores. Entonces cerramos el libro, dejamos que su tinta corra por nuestras venas como un fugaz vuelo al mundo de los sueños... y desaparecemos.

  Camino entre los árboles púrpura, donde la magia fluye en el aire, donde las palabras no entienden a sus dueños y se escucha una melodía de respiraciones. Siento clavadas en mí pupilas distantes, volátiles, confusas, pacientes, imperturbables. El bosque púrpura me acepta. Soy parte de él y su magia. No necesito entenderlo, simplemente acepto su relativismo. Es irreal, como mi pensamiento. Como un para siempre colgado de las alas de un cisne blanco rumbo al sol. Es fácil caminar sobre musgo amarillo. Sin dar explicaciones. Sin pensar. Pensar está sobrevalorado. Es mejor caminar entre mariposas de vapor y niebla luminosa, sentirte una hoja que cae con un risueño balanceo a una laguna cristalina y dibuja delicadas ondas en la superficie, atravesando mundos infinitos con las mejillas sonrosadas y una sonrisa enigmática, condenada eternamente a vagar sin rumbo por el placer de descubrir y terminar el cuento. ¡Ah, sí! Bienvenido a mi jardín de las flores de luna.