“The reason birds can fly and we can't is simply that they have perfect faith,

for to have faith is to have wings.”

Peter Pan, J.M. Barrie


2013-05-22

No es un inocente el que sueña, sino el que no sabe que está soñando


  No sé cuando empieza el día y cuando la noche, no sé si la estrella que estoy mirando sigue existiendo o es la sombra de lo que fue una vez, no sé distinguir el bien y el mal, no sé a qué huelen las nubes, ni identificar la nota sol en una canción de amor, ni siquiera sé quién soy y por qué estoy escribiendo. No entiendo el hambre en el mundo, las guerras, el icono de algo a lo que llaman "paz", las sonrisas fingidas ni los retorcidos geroglíficos de los políticos. No sé volar, instalar una red eléctrica, preparar caviar, interpretar ser una princesa, amar condicionalmente, solucionar una ecuación de alto nivel, cantar sin hacer saltar por los aires las ventanas ni programar un robot que pueda sentir. No puedo fingir que todo está bien, que sigo teniendo lágrimas con las que llorar, que no me importe que la luna está sola en medio del vacío llorando toda una galaxia reluciente y que a pesar de todo nadie se preocupa por ella, que el sol no le perdonó robarle el reflejo, que olvidaré algún día lo que pudo ser y no fue.

  ¿Soy débil por admitirlo? ¿Soy menos que otra persona por guardar por un instante la máscara y mostrarme tal y como soy, a pesar de que el mundo prefiera una sonrisa maquillada antes que una sonrisa bajo una lágrima? No lo creo. Porque, cuando sueño, ya nada importa, puedo ser yo misma, imaginar que los unicornios me saludan al pasar de la mano del destino, sin preocupaciones, sin miedo, a mi ritmo y con la banda sonora que yo quiero. Con la inocencia en las mejillas, la seguridad en la mirada y, guardado bajo el lazo de regalo, la certeza de que al despertar será un nuevo día.



¿Es tan malo soñar?